domingo, 8 de septiembre de 2013

Misa en la cumbre del Moncayo


            Contaba hace años el recordado D. Juan Manuel Jiménez Andía, Consejero que fue del Centro de Estudios Borjanos, su encuentro con un anciano párroco con el que comentó la disminución de vocaciones religiosas que, en aquellos momentos, comenzaba a notarse. “Tranquilo, por ahora, Sr. Jimenez –le dijo el sacerdote- que llegará un día en que, por falta de curas, subirá uno, todos los domingos, a la cumbre del Moncayo y celebrará la Misa, desde allí, para Aragón y Castilla”.





            Preparándose, quizás, para ese momento el P. Cerbando Bedoya, de la Congregación de Misioneros de Betania y encargado de las parroquias de Ambel y Maleján, inició hace unos días la ascensión a la cima de nuestra mítica montaña, acompañado por el P. Jesús Sánchez, de la misma congregación, encargado de las parroquias de Bulbuente y Talamantes, y por dos sacerdotes mexicanos D. Gustavo y D. Jaime.



            Con gran facilidad, debido a la perfecta preparación física en su Guatemala natal, donde se encuentran montañas tan hermosas como el Tajumulco que, con 4.220 metros, es la más alta de América Central, pudo alcanzar en pocos minutos la cumbre del Moncayo que, al fin y al cabo, sólo tiene 2.315 metros. 



            Allí, en lo más alto, quiso celebrar la Santa Misa, aunque el fuerte viento reinante les obligó a hacerlo al socaire de un cercado de piedras próximo. 




            Fue una celebración íntima pero de profundo significado espiritual, en la que el Cuerpo y la Sangre del Señor se alzaron en la majestuosidad de un espacio natural que, por un día, se convirtió en improvisado templo. 



            A la Santa Misa asistieron los compañeros que le habían acompañado en la ascensión y un grupo de montañeros que se encontraban en esos momentos en la cumbre.
            No es la primera vez que tiene lugar una celebración eucarística en la cumbre del Moncayo, ya que el Stadium Casablanca organiza una todos los años y allí la celebró D. Pablo Domínguez, decano de la Facultad de San Dámaso, minutos antes de su trágica muerte cuando descendía del monte. Pero como es un hecho que no se repite con demasiada frecuencia, el P. Cerbando ha querido compartir con nosotros estas bonitas imágenes.

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