miércoles, 18 de mayo de 2016

Las monedas del pastor y su hallazgo


           En ocasiones anteriores nos hemos ocupado del tesorillo de denarios ibéricos que fue encontrado en Borja, en el interior de una vasija de barro que, hasta fechas relativamente recientes, se conservó en el pequeño museo existente en el Colegio Público, de donde fue sustraída durante unas obras de remodelación.
El autor del hallazgo fue un pastor, por lo que siempre fueron conocidas como “las monedas del pastor”. El número de las que componían el tesorillo fue muy elevado, pero nunca pudo ser cuantificado, ya que se dispersaron inmediatamente. Algunas fueron vendidas y otras llegaron a ser utilizadas como moneda fraccionaria en la carnicería de la hermana del citado pastor..
Desde el punto de vista arqueológico, fueron dadas a conocer por Gómez Moreno en 1949 y, en 1953, C. Millán publicó un trabajo a partir de 146 piezas procedentes del mismo. Todas ellas procedían de cinco cecas: Baskunes (Pamplona), Arsaos (Sangüesa), Arecoratas (Muro de Ágreda), Sekobirices (Saelices, Cuenca) y Turiasu (Tarazona), conservándose en el Museo Arqueológico de Borja un ejemplar de cada una de ellas.
En marzo de 2014, dedicamos un artículo al afortunado autor del hallazgo. Se  llamaba Nicolás Domínguez Magallón y había nacido en Litago, en cuya iglesia parroquial fue bautizado el 3 de diciembre de 1883. Era hijo de Felipe Domínguez y de Felipa Magallón, ambos naturales de esa localidad en la que el padre ejercía como pastor.

            Su hermana María contrajo matrimonio en Borja con Andrés Jiménez y fue la que lo trajo aquí, donde siguió con la profesión del padre. Cuidando a sus ovejas, encontró, de manera casual, la “olla” repleta de monedas.

            Hasta este momento, la fecha del hallazgo había sido objeto de diversas conjeturas. Se sabía que tuvo lugar antes de la Guerra Civil, pero no conocíamos el año en que tuvo lugar. 




            Ahora, el responsable de la Sección de Arqueología de nuestro Centro, D. Isidro Aguilera Aragón, ha localizado un interesante documento que viene a aclarar esta cuestión. Se trata del oficio en el que se da respuesta a una petición remitida a todos los Ayuntamientos por la Comisión Provincial de Monumentos, para que informaran sobre los edificios y piezas de interés existentes en cada uno de ellos.
            La respuesta de Borja, que firma el Alcalde D. Dionisio Pérez Viana, es llamativamente concisa. En ella se hace alusión a “un castillo, propiedad del Ayuntamiento, en completa ruina”; a la existencia de tres ermitas (Sepulcro, Calvario y San Jorge) “que no contienen pinturas” y a los templos que, en aquellos momentos, estaban abiertos: Las dos parroquias (Santa María y San Bartolomé) y los de Santo Domingo, San Miguel, Santa Clara, la Concepción, Capuchinos y el Santuario de Misericordia.
            La única alusión a obras de interés es la “un sepulcro que se supone data del siglo XII o XIII” existente en Santa María y que corresponde a la lauda sepulcral que está en la capilla de San Felipe del claustro (aunque es de época posterior); a la “magnífica colección de tablas” procedentes del retablo mayor de Santa María; y a la existencia de pergaminos y privilegios reales, conservados en el archivo municipal.
            Sin embargo, junto a una alusión a la vía romana que atravesaba el término, se indica que “se encontraron el año pasado monedas ibéricas, probablemente acuñadas en la época romana”. Comoquiera que el oficio está firmado el 3 de mayo de 1927, podemos deducir que el hallazgo tuvo lugar en 1926, siendo el primer testimonio fehaciente que se ha podido documentar.

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